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sabiduría

domingo, 6 de diciembre de 2015

buscando la buena suerte

Aceite "Garrapata" como atrayente, velas "Quiero trabajo pronto", hierbas "pata de gallina" para burlar la justicia o solución para el baño "Leche de la Mujer amada". Estos son algunos de los productos que se pueden encontrar en una santería. Aparte de inciensos, diferentes tipos de piedras o centenares de barajas de tarot. Estas tiendas, junto con las que se definen como "exotéricas", surgieron hace poco más de una década, se extendieron a la periferia con la inmigración y mantienen su buena forma pese a la crisis.
Ahora tienen el terreno más que abonado. "La fórmula es fácil: cuando peor le va a la gente, mejor nos va a nosotros", resume Ricardo Salas, dueño de Santerías La Milagrosa. Esta empresa acaba de abrir un nuevo local de 300 metros cuadrados en Barcelona. "El más grande de España de este tipo. Nos hemos gastado 57.000 euros en reformarlo", presume el promotor. Tiene otros cuatro repartidos por Madrid. Y una nave de 700 metros cuadrados en Alcobendas donde se empaquetan los productos y se distribuyen no solo a sus locales sino a otros "puntos de ventas autorizados". La compañía reúne a algo más de 25 trabajadores, según las épocas. Todos dependen de la fe de miles de personas que confían en estos remedios.
Además, utilizan otros servicios: lectura de cartas, astrología o "consultas con los caracoles". "La gente tiene necesidad de creer y yo les vendo a Dios o al Diablo", explica Salas. Este español nacido en Argentina maneja el negocio desde el establecimiento más céntrico, en la calle San Alberto. Ha pagado dos condenas de 15.000 euros cada una por tener barras de incienso fabricadas con sustancias cannábicas y mudas de serpiente. "Nosotros no ocultamos nada. Somos transparentes. Vendemos productos que los fabrican los mismos que para grandes almacenes o tiendas de regalos", se defiende. "Cuando nos denunciaron se llevaron 48.000 euros en mercancía. Lo distinto no se comprende, y a ver quién lucha contra el que tiene el poder", lamenta.
La santería Milagrosa, en la calle de San Alberto. / LUIS SEVILLANO
Este campo, diluido entre lo mágico y la esperanza, mezcla una gama diversa de comercios que ofrecen amuletos, imágenes o símbolos de diferentes religiones como el budismo o el cristianismo. La principal es la yoruba. Este culto surgió a finales del siglo XIX en Cuba. Fue importada al país caribeño por los esclavos africanos, llevados principalmente del Congo y la zona occidental del continente. Su supervivencia se basó en la conjunción del catolicismo con los dioses u orishastribales. "La prohibición de practicar su propia religión hizo que cada santo representara a cada uno de sus reyes. San Marcos o Santa Bárbara, por ejemplo, simbolizan a Changó, rey de la virilidad, la danza y el fuego", apunta Eduardo Nieves, un babalawo o maestro venezolano de 35 años que pasa consultas en La Milagrosa.
"La Santería se ha vuelto, como la mayoría de las religiones, en comercio", afirma Nieves, que empezó en 2001 a "adquirir poderes" y ahora atiende por 69 euros la hora. "Tratamos de todo. Sobre todo, problemas de salud y de amores", continúa, "es 1.000 % psicología. Hay que saber interpretar cada caso y se juntan muchas emociones", sintetiza señalando un rollo de papel que, junto a cuencos soperos, restos de coco, collares o figuras, forma su despacho, en el bajo del establecimiento.
Una mujer pide permiso para verle. "Dile que lo de su padre salió perfecto", suelta el santero. Arriba, una pareja pregunta por productos para la energía y una chica mira los botes de baño. "Se suele comprar una esencia amarga y otra dulce, para limpiar lo negativo y reforzar lo positivo", comenta Alejandra, la dependienta. En España, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas de 2014, apenas un 2,4% responde a creencias en otras religiones que no sea la católica, con un 71,5%.
"Lo étnico [en materia religiosa] se entiende como una modernización de un ritual", escribe Francisco Díez de Velasco, catedrático de la Universidad de La Laguna, en el libro Breve Historia de las religiones. Para el experto, estas creencias "son las menos tratadas por la complejidad que deriva de su estudio: son muy numerosas y muy diversas, las síntesis son complicadas y las comparaciones y generalizaciones resultan difíciles".
De hecho, a pesar de que esta devoción es más común en países como Cuba, Venezuela o Nigeria, los comerciantes aseguran que el público es heterogéneo. Lo confirma Sebastián D'Arbo, director y productor de Magic Internacional, una feria dedicada al mundo esotérico y paracientífico que se celebra desde hace tres décadas en Barcelona. El periodista, fundador de la revista Karma7, habla de 50.000 visitantes durante el fin de semana de la última convención, el pasado mes de noviembre, y de más de 200 puestos. "Acuden los que quieren saber lo que no se dice en los medios".
Entre ellos están la tienda esotérica Alquimiah, La Orden de Ayala, Lunaria Mágica o Om Mani Padme Hum, que anuncia "contactar con los seres queridos que ya no están aquí". "El universo de gente que cree en algo mágico crece exponencialmente en tiempos de crisis", señala Mauricio José Schwarz, miembro de Círculo Escéptico, una asociación que pretende fomentar el pensamiento crítico y racional. "En España es legal estafar a gente con cualquier creencia. Es extraño, porque no pasa en ningún otro país de Europa", reflexiona. "No hay datos sobre el número de tiendas. Son muchas. Tampoco hay un perfil de usuarios. No hay nacionalidades ni edades ni sexos ni con una educación determinada", añade. "Simplemente se trata de la desesperación. Cuanto más desesperados, más demanda".
Schwarz encuentra similitudes de las santerías o tiendas de carácter esotérico con la venta de vírgenes o vestuario católico. Algo que Ana María, empleada de la tienda Belloso desde hace 22 años, rechaza tajantemente: "Ellos se dedican al esoterismo, a los conjuros. Yo lo asemejo a la magia negra. Y no tiene nada que ver con nosotros". "Los amuletos son algo ancestral", recobra Ricardo Salas, el propietario de La Milagrosa, peletero de formación. "Esto es imperecedero, no tiene modas y no se vende por tallas o colores", concluye mostrando una cruz de Caravaca o una fuente gobernada por Buda.

El auge de tarotistas y curanderos, por teléfono o Internet

El mundo de la santería está muy unido al de los curanderos y los lectores de tarot. La fe a la que apelan desde las tiendas que venden amuletos y demás parafernalia con connotaciones religiosas sirve, en la mayoría de los casos, para que el sostén y el tratamiento de las creencias se lleven a cabo por personas individuales. Una simple búsqueda por Internet da como resultado una mezcla de estos negocios empresariales con actuaciones personales y números de consultas con un coste de llamada superior al habitual.
Esta actividad, generalmente poco legislada, pasa por un marketing que implica desde anuncios en portales de segunda mano hasta el reparto de octavillas a la salida del metro. Las consultas suelen ser en el domicilio del curandero, aunque también se ofrecen servicios "a distancia", lo que supone por teléfono, previo ingreso correspondiente. Los más habituales son los curanderos y los tarotistas. A estos también se les puede ver en el parque de El Retiro con una mesa y una baraja anunciando "lecturas de mano".
Pocos hablan. Solo el guineano Amadou. Este "maestro" ofrece sus poderes para resolver "mal de ojo, dolores de espalda y rodillas o impotencia" en el sur de Madrid. Apenas quiere explicar sus labores. Cobra 30 euros por una consulta donde dice si puede o no resolver los problemas que le plantean. "No me gusta engañar", reconoce. Lleva poco tiempo en el país y explica que utiliza productos africanos. "Ahora la cosa no está muy bien. Pocas llamadas, pocos clientes", concede antes de que una voz lejana le ordene que no cuente nada más.

la santeria religion en america latina

La santería, practicada en nuestro país por un número creciente de venezolanos, nació en Nigeria a orillas del río Níger y se amalgamó en América con el catolicismo. Su compleja cosmogonía exige años de estudio y dedicación. 

Según un recetario santero, existe un “sencillo y rápido” procedimiento a través del cual Shangó presta su ayuda para atraer una persona. Basta con conseguir una manzana roja —grande—, sacarle parte de la pulpa y rellenarla con un poco de aceite, manteca de corojo, seis quimbombós, harina de maíz y azogue. Esa manzana deberá encenderse a los pies de Elegguá —el orisha que abre y cierra los caminos— durante seis días, al cabo de los cuales sus efectos empezarán a manifestarse.

Claro está, esta receta, tan solo una de miles, no servirá de nada si no se pone mente y corazón —fe— para que se cumpla la petición. Dada la amplia y extensa mitología que atañe a la cultura yoruba y a la santería, mucho de su saber y prácticas religiosas se han permeado en el mundo de los aleyos (“no iniciados”), a pesar de ser una religión a la que se debe ingresar enteramente después de un proceso inexorable. Quizás por eso los no creyentes estigmatizan, banalizan y satanizan sus prácticas a través de argumentos que debilitan su credibilidad. Lo cierto es que la verosimilitud de cualquier religión es directamente proporcional a la fe acumulada en cada persona: de eso dependerán los resultados de sus peticiones.

Las investigaciones sobre el culto yoruba y la santería son infinitas. El panteón yoruba es extremadamente complejo y sofisticado, su mitología es muy reminiscente a los griegos antiguos, según Migene González-Wippler, una reconocida antropóloga, psicóloga y santera puertorriqueña. Sus dioses y diosas son conocidos como Orishas y de ellos se deriva uno de los imaginarios esotéricos más complejos de las creencias ancestrales afrocaribeñas. Su estudio y preparación son infinitas, ricas y llenas de detalles como su historia, tanto que sería una tarea muy compleja tratar de sintetizarlas: es muy probable que hasta el libro de santería más gordo que exista carezca de algunas filiaciones. Mientras tanto, aquí van sus generalidades.

Sincretismo puro

“La magia latinoamericana, mejor conocida como santería, nació en Nigeria, a orillas del río Níger. Este es el país de origen de la gente yoruba que, entre muchas otras tribus africanas, fue traída al Nuevo Mundo por traficantes de esclavos hace más de cuatro siglos. Los yoruba trajeron consigo la mitología colorida de su religión, conocida en Cuba como locumí y en Brasil como macumba”, cuenta Migene González-Wippler en la introducción de su libro Santería, magia africana en Latinoamérica.

Fue en Cuba, cuando era colonia española, donde la santería se desarrolló extensamente. Se dice que el primer babalawo que existió en la Isla se llamó Addeshina (Obbara Meyi), quien logró tragarse los ikines (semillas) antes de que lo capturaran y los defecó en el barco. “Aproximadamente en los años 1700 o 1800, los africanos eran capturados tal cual unas bestias por los colonizadores para ser esclavizados. Para ese entonces, y ya desde mucho antes, ellos tenían su principio religioso muy definido en cuanto a idiosincrasia, comportamiento y lenguaje. Cuando eran apresados y traídos a América Latina para ser comercializados como esclavos, eran despojados de todas sus pertenencias y alejados de sus familias, pero hubo una persona, un babalawo, que se trajo a Orula representado en ikines. Él dijo que no se movería de su tierra, que no iría a ninguna parte sin Orula, así que se tragó los ikines y los llevó a Cuba, país que, para aquel entonces, era una especie de establo donde se concentraba a los esclavos para ser llevados a distintas partes de América”, cuenta Carlos Machuca (Awo Ni Orunmila Iwory Koso), babalawo y médico cirujano, con muchos años dentro de la religión.

Las diferentes tribus africanas esparcidas por todo el continente americano fueron influenciadas por su nuevo entorno y las lenguas de las tierras de su exilio. Así, se fue creando una mezcla de sus creencias con las costumbres de su tierra adoptiva. “Para que la religión pudiese calar y no ser azotados durante sus prácticas, los yoruba o locumíes le dieron características de los santos católicos a sus deidades”, cuenta Machuca. Es así como nace la santería: una mezcla de ritos ancestrales de los yoruba africanos con las tradiciones de la iglesia católica. Es por eso que Santa Bárbara es Shangó, Obatalá es la Virgen de las Mercedes, Elegguá es el Santo Niño de Atocha, Oshún es la Virgen de la Caridad del Cobre, Yemayá es la Virgen de Regla y, así, otras analogías.

La sabiduría de los santos

Carlos Machuca tiene 30 años y practica la religión yoruba desde los 15. Es de San Martín, se graduó de médico a los 24 años en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), en el estado Lara, pero “andar de bata blanca metido en una clínica o un hospital” no es lo suyo. Por eso trabaja en Fundacredesa y se dedica a explorar y profundizar en comunidades para realizar estudios multidisciplinarios e integrales sobre crecimiento y desarrollo humano. “De esos estudios se generan programas y diseños de políticas públicas para mejorar las condiciones de vida de la población”, explica Carlos, a quien casi siempre lo llaman por su apellido: Machuca.

Cuando se entra al apartamento de Carlos, lo primero que se observa es un altar con varias soperas (jarrones) que representan a los santos de la Oshá. En su iniciación en la tierra de Oshá coronó a Shangó y más adelante, en su ceremonia de Ifá, se consagró como babalawo. Actualmente tiene un número de ahijados a los que atiende como si fueran sus propios hijos. Su creencia en el poder y la sabiduría de los santos es tan grande como su carisma y, sin caer en una visión etnocentrista, sigue al pie de la letra las indicaciones que las deidades le proporcionan. “Actualmente se ven en todos lados iyawoses, santeros, fiesta fumi añá, wemileres, pero así como vemos todas esas manifestaciones, también se ven personas que no cumplen con los principios que le dictan los santos u Orula. Existen personas que solo se meten en la religión por el hecho de pertenecer a algo sin realmente sentirla. Se coronan el santo y andan de iyawó, pero los ves en la calle a las nueve de la noche, los ves bebiendo, en moto, y la verdad es que hay ciertas condiciones que uno tiene que cumplir”.

El iyawó no puede estar en la calle después de las seis de la tarde, no se puede mojar con agua de lluvia, no debe hacer cola, no puede fotografiarse ni filmarse, no debe caminar desnudo por la casa y mucho menos mirarse desnudo en los espejos. Tampoco puede matar, blasfemar, mentir, irrespetar a los ancianos ni muchas otras cosas que comprometan su pureza en su año de iyaworaje.

El practicante de la religión yoruba o santería vive según los consejos de los santos para tener una mejor y larga vida. “La persona que se inicia tiene que aceptar su destino de ser babalawo o de cumplir cualquier otra misión. Hay quienes se preguntan por qué muere tan temprano un iyawó si se supone que los santos lo protegen: simplemente porque no siguen las reglas al pie de la letra”, explica Luis Alfredo Martínez (Awo Ni Orunmila Ojuani Boshe), babalawo de 37 años con más de diez como practicante y abbure (hermano) de Machuca. “Todo lo que se haga tiene que ser con permiso del santo”.

Pero no solo se trata de seguir las reglas sino de internalizarlas. “Si los santos te piden que dejes tu trabajo es porque quizás no estás en la vocación correcta. Las doctrinas o leyes que dictan los santos deben ser interpretadas y ahí el gran asunto de los babalawos: cuando no se cumple una predicción, el análisis no fue hecho correctamente. Hay estafadores y estafados en este mundo de la santería, de eso no hay duda. El babalawo debe estudiar y comprometerse seriamente para ayudar a la persona que acude a él y hacer una lectura correcta de los signos que los santos dan”, explica Martínez, quien está seguro de que lo que él hace funciona.

Espiritismo, palería, santería, vudú

Es muy frecuente que se le llame “brujería” a todo lo que tenga que ver con santeros y espíritus. Lo cierto es que se diferencian en sus prácticas. “Yo respeto las creencias de los demás, claro está, priorizando la mía. Pero si ese respeto existiera en los creyentes de otras religiones, con las tantas ramas que se practican aquí, este país fuera una potencia religiosa. Si las ramas se unieran, fuera muy bonito. Por ejemplo: yo soy babalawo y transmito a la persona el mensaje que Orula dé; el espiritista ayuda con el mensaje de los espíritus; lo mismo hace el conocedor del vudú o el que lee las cartas o fuma el tabaco. Si esto fuera así, las adivinaciones fueran más completas. No es que la del babalawo no sea completa, sino que si se unen más fuerzas, se incrementa la sabiduría”, explica Martínez.

Actualmente Quinta Crespo, un sector ubicado en el centro de Caracas conocido por su diversidad comercial, representa un epicentro para la comercialización de artículos necesarios para las recetas y rituales de la comunidad yoruba, santera, espiritista, palera o vudú. En esas casas o tiendas se consigue todo lo necesario para hacer el santo. Los “combos de santos” son cestas que contienen todos los artículos necesarios para la ceremonia: desde una fragancia, soperas, collares, hasta bastones, espadas de madera o cofrecitos. Sus precios varían dependiendo del santo: el más barato ronda los Bs. 10.000, mientras que el más caro puede llegar a costar Bs. 25.000. Hacerse el santo es una ceremonia que implica la participación de varias personas, el alquiler de un local y la adquisición de animales para los sacrificios. El costo total puede llegar a los 150.000 bolívares.

La comunidad santera en Venezuela representa 8% de la población, según Carlos Guédez, babalawo al frente del proyecto Orunmila Ni Ifa Oniifa. Actualmente existen salones que se alquilan solo para la realización de ceremonias tradicionales yorubas, escuelas de santería, publicaciones periódicas, publicidad para babalawos y santeros, líneas de ropa especializada e infinidades de casas santeras.

La letra del año

Es una ceremonia que se realiza cuando se ha cumplido un ciclo de 365 días, donde los sacerdotes mayores de la religión yoruba, compuesta por los sistemas o reglas de Osha e Ifá, invocan a Orunmila, deidad encargada de desvelar el destino de la humanidad. Analizan una serie de signos donde se dan sugerencias y advertencias para el próximo año.

Según el babalawo Carlos Ríos (Awo Ni Orunmila Omo Oddum Ogbesá), no existe una letra de año para Venezuela. “Al disolverse Asoifa, esta tarea quedó huérfana, tanto así que no se hicieron, para ese año 2010, las obras previas para la letra del 2011. Es entonces cuando algunos babalawos mayores, que pertenecieron o no a la referida organización disuelta, reunidos en sus grupos individuales que nosotros llamamos ile de Ifá (casas de ifá), deciden sacar sus “letras del año para Venezuela”, mientras otros las denominaron “orientaciones para el país”, es decir, se dio más de una “letra del año” de manera simultánea, cada una distinta de la otra, cada una vaticinando un ire (hecho positivo) u osogbo (hecho negativo) diferente. Ni siquiera cuando Adalberto Herrera (fundador de Asoifa) ha publicado orientaciones trimestrales para los venezolanos, se puede decir que es la “letra del año”.

Ríos, quien es comunicador a través de las redes sociales, ha trabajado en radio y actualmente forma parte del equipo de Responsabilidad Social y PNI del Minci, está seguro de que debe existir tolerancia entre la comunidad de babalawos y santeros.

“Si no logramos, en general, el concilio necesario ni el consenso de criterios para obtener una interpretación lo más amplia posible, será muy cuesta arriba que nos tomen en serio dentro de la sociedad donde nos desenvolvemos. Es indispensable que dejemos a un lado aquellas cosas que nos separan, que nos toleremos y escuchemos entre nosotros mismos para que el resto de los seguidores de esta religión, de otros cultos animistas y de aquellos que no creen en nosotros pero a quienes les pueda llegar el mensaje, lo reciban y lo internalicen. Uno de los principales refranes está en el signo Ogunda Masá: ‘En la unión está la fuerza’, y en estos tiempos es necesario estar unidos y ser fuertes”.

las 21 divisiones folklore espiritual

Doña Petra” siempre ha creído en el poder de Santa Martha la Dominadora. Por eso todas las noches le enciende un velón morado mientras canta: “Oye Santa Martha La Dominadora,/ dile a la culebra que no se suba ahora”.
Cada vez que sale de su rancho se encomienda a su ‘metresa’ y a las 21 divisiones, para que la protejan en el camino porque, como afirma: “Esos son los únicos que nos defienden a nosotros los pobres”...
Luases y metresas
De acuerdo al sociólogo Dagoberto Tejeda, la presencia de esclavos africanos en la isla, su búsqueda de respuestas para la sobrevivencia y las persecuciones, junto a la creatividad popular, hicieron posible el nacimiento del vudú dominicano que se ha englobado con el nombre de religiosidad popular.
Tejeda afirma que los ‘luases’ (hombres) y las ‘metresas’ (mujeres) son los seres intermediarios entre el “Buen Dios” y las personas. “Estos antepasados, que con excepción de San Rafael fueron humanos, tienen a los santos católicos como padrinos, con colores de identificación y con bebidas y comidas favoritas. Incluso algunos están casados como Belié Belcán con Ana Isa, Metre Silí con Ogún Balenyó y Mamá Buyita con el Barón del Cementerio”, indica.
En el texto “Atlas Folklórico Dominicano”, Tejeda dice que en el vudú dominicano, a diferencia del haitiano, existen particularidades como la división india, ‘luases’ privilegiados como “Belié Belcán” o San Miguel y el ritmo musical, con los palos y la salve.
“No están solos, sino que se organizan en divisiones, que son grupos de familias que presentan características comunes. Se considera que existen 21 divisiones, aunque en la práctica se reducen a 8 o 10”, destaca.
Testimonios
El “Billy”, quien trabaja en la botánica “21 división” del Mercado Modelo, afirma que los luases y metresas más famosos son Metre Silí, San Miguel y Ana Isa:  “Muchas personas son devotas de ellos y creo que es verdad. Hay gente que cuando se les pone el santo comen vidrio, se meten cuchillo y hasta parten machete, yo los he visto eso no es mentira”, asegura.
En otro negocio del Mercado Modelo, Willie de la Rosa se gana la vida con la venta de oraciones y cuadros de santos. Destaca que cada luá posee su color y un despojo en particular: “El mío es San Miguel, es con ese que trabajo, tengo como siete años que le pido ayuda y le prendo su velón”, revela.
Mientras que su hermana, María de la Rosa, dice que prefiere a Ana Isa y a Martha la Dominadora por el poder que poseen.
Así como hay personas que creen en los ‘luases’, hay varios que niegan la existencia de estas fuerzas. Un ejemplo es “Máximo Botella”, quien trabaja como curandero en la Concepción Bona. “El santo mío es el Señor que me dice en sueños que cure, el que ‘brega’ con misterios tiene que hablar mentira”, asegura.
Wilfredo Montaño, párroco de la Iglesia Santa Clara de Asís, afirma que se ha distorsionado la creencia a los santos con la santería africana y las creencias indígenas. “La religión fue introducida a la fuerza, los esclavos eran católicos de día y practicaban sus creencias de noche. Todo esto causa una confusión y por eso surge la santería o hechicería”, considera.
“Es folklore popular malinterpretado, pero hay que respetarlo para que esas personas entiendan que eso no es así. Pienso que nos hemos apartado del mensaje del santo”, señala.
A pesar de que se muestra contrario a estas creencias, el párroco afirma que  quienes atacan a los que creen en ‘luases’ lo hacen por la poca preparación que poseen: “Hay que evangelizar, reeducar y orientar, ese es el rol de la Iglesia “sacar a las personas del error”. 
Divisiones
Dagoberto Tejeda, en su “Atlas Folklórico de la República Dominicana”, agrupa las diferentes divisiones en “legbá”, “guedé”, “radá”, “ogún”, “india” y “petró”.  
La división “legbá” trabaja con todos los elementos naturales y reúne a Papá Legbá (jefe), Rosita Legbá, Legbá Manosé.
En la “guedé”, el elemento tierra es el protagonista; reúne a los ‘luases’: el Barón del Cementerio (jefe), Barón Samedí, Barón Locuá, a Mamá Buyita, Martha la Dominadora, así como a Guedé Limbó y Guedé Luis.
La “radá” actúa con elementos naturales como la tierra, el agua y el fuego. “Su jefe es Belié Belcán y se distinguen a Candelo Sedifé, Ana Isa, Dambalá Wedo, Metre Silí, Tinyó Alavé, Candelina Sedifé y Ti Pie Basicó”, escribe Tejeda.
En la “ogún”, interviene el fuego y sus ‘luases’ poseen características guerreras. Su jefe es Ogún Balenyó, también destacan Ogún Badagrí, Ogun Batalá, Ofelia Balenyó y Ogún Panamá. Mientras que la división “india” trabaja con el agua como elemento natural. “El jefe es Gamao y se destacan Caonabo, Enriquillo, Hatuey, Guacanagarix, Tamayo, Guarionex, Mencía y Guaroa”, destaca Tejeda.
Por último, en la “petró” actúan con los cuatro elementos naturales y su jefe es Gran Buá. También sobresalen Gran Toró, Ti Jean Petró, Yan Feó, Lenguesú y Toró Lisá.
Colores y ofrendas
“No todos los luases son iguales. Cada uno tiene su personalidad. Algunos son más poderosos que otros, los hay más inteligentes y refinados, también groseros. Otros son pedantes y necios, unos son austeros; otros aman el lujo y los adornos”, señalan Francisco Javier Lemus y Rolando Marty en el libro ‘Religiosidad popular dominicana’.
De acuerdo a la personalidad, cada luá prefiere un color. El rojo es de Candelo; el rosado de Metre Silí; el azul de Ogún Balenyó; el rojo y verde de Belié Belcán; morado de Martha la Dominadora y negro para el Barón del Cementerio.
El “gusto individualizado” se da con las ofrendas de los ‘guedes’ que hay que colocárselas en una higuera, “con un moro de habichuelas negras, sin sal y sin azúcar, acompañado de batata salcochada, arenque y casabe”.  
Sobre la relación de los santos y luases, Tejeda destaca que lo que existe es un trato de amistad entre cada uno. “Para muchos los santos que protegían a los esclavos son los padrinos de estos dioses africanos”, destaca.
Al igual que Tejeda, Lemus y Marty reconocen que cada luá está ligado a un santo católico. “No nos ha quedado claro si se trata de que es un santo protector o es su representación camuflada, o su símbolo”, expresan.
Estos ‘luases’ y ‘metresas’ forman parte de la religiosidad popular y se presentan como la muestra viva del poder de la fe en el pueblo dominicano. 
IDENTIDAD VIVA FIGURAS DEL VUDÚ
Papá Legbá. Jefe de todas las divisiones del vudú haitiano y dominicano, su color es el marrón y su símbolo es el bastón ceremonial. San Antonio Abad es su padrino.
Metre Silí. Es la reina de la delicadeza, es la metresa más tierna y hermosa del vudú. Le encantan las joyas y el agua con pétalos de rosa. Protegida por la Virgen de los Dolores, es la esposa de Ogún Balenyó.
Ogún Balenyó. Protegido por San Santiago Apóstol. Es especialista en asuntos sociales y familiares.
Ana Isa. Es coqueta y provocadora.  Su color preferido es el amarillo. Le gusta el maquillaje, las joyas y los perfumes caros. Come biscocho y fuma cigarros, le gusta provocar a los hombres tímidos. Su protectora es Santa Ana.
Belié Belcán. Su protector es San Miguel y es el esposo de Ana Isa. Le gustan las mujeres. Bebe ron, baila, y fuma tabaco. Apodado “El Viejo” por sus seguidores.
Martha la Dominadora. Hija del Barón del Cementerio y de Mamá Buyita, no posee ningún protector en el santoral católico.  Ogún Balenyó. Protegido por San Santiago Apóstol. Posee un carácter fuerte y es especialista en asuntos sociales y familiares.

navidad metaesoterica

hola
A todos los metafisicos
Y esotericos lectores
Y seguidores del blog
Metaesoterico
Les deseamos una
Feliz navidad y prospero
Año 2016
Metaesoterica.blogspot.com

sábado, 5 de diciembre de 2015

horóscopo del 5 al 12 de diciembre


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Horoscopo Semana del 5 al 12 de Diciembre

Horoscopo de hoy, salud, amor, dinero y suerte

ARIES. La Reina de Copas en el futuro cercano dice que una mujer de carácter equivocado presentará en tu vida una gran tentación para que hagas cambios a tu situación presente. Escucha bien tus instintos y no actúes impulsivamente.
TAURO. El Siete de Oros en el futuro cercano dice que estás en un estado de pausa en tu desarrollo pero que pronto te echarás a andar hacia arriba y que esto te llevará a una mejora. Cuídate de tener tratos con gente mala.
GEMINIS. La Fuerza en el futuro cercano te augura un triunfo en asuntos de amor a pesar de que una gran indiscreción te pone en apuros. Aplica tu sabiduría y sé prudente. Aunque eres un buen guerrero, éste no es tiempo de guerra.
CANCER. El Seis de Bastos en el futuro cercano dice que estás recuperando algo que creías perdido y que esto te trae equilibrio y triunfo. Pronto te liberarás de la opresión que te ha mantenido estancado y te verás libre.
LEO. El Nueve de Oros en el futuro cercano dice que estás alimentando esperanzas vanas respecto a un empleo o negocio en perspectiva. El egoísmo de otros hace que las cosas sean difíciles. No desesperes.
VIRGO. El Tres de Copas en el futuro cercano dice que un amor o un asunto se terminan por lo que te sientes triste y crees que tienes frente a ti obstáculos invencibles. Te sientes derrotado, pero no lo estás.
LIBRA. El Rey de Bastos en el futuro cercano dice que hay buenas vibras rondándote y que pronto llegará a tí la ayuda que has estado buscando. No la dejes pasar. Sintonízate y aprovecha lo que te está llegando.
ESCORPION. El Seis de Copas en el futuro cercano dice que hay buena voluntad a tu alrededor. Tu talento creativo está en plena producción y encuentras soluciones prontas a asuntos que llegan a tus manos. Un secreto se descubre.
SAGITARIO. El Loco en el futuro cercano dice que estás concentrado en ti mismo tratando de entenderte y de buscar respuestas. A tu alrededor, la vida familiar transcurre feliz. Tus amigos te aprecian y las dificultades desaparecen.
CAPRICORNIO. El Siete de Copas en el futuro cercano dice que un gran éxito te está llegando y, a pesar que hay cierto malestar físico. Tienes que cuidarte de una persona con autoridad cercana a ti que finge ayudar pero que no es real.
ACUARIO. El Siete de Bastos en el futuro dice que necesitas valor en los asuntos difíciles que tendrás que enfrentar, básicamente en asuntos de tu yo interno en donde hay dudas y en donde los sentimientos no están muy claros.
PISCIS. El Tres de Bastos en el futuro cercano dice que alguien te ofrece ayuda pero que te muestras orgulloso y no la aceptas, razón por la cual pierdes algo que te es de vital importancia. No estás aprovechando experiencias pasadas.

martes, 1 de diciembre de 2015

oracion a san cono "suerte en los juegos"

San Cono, haz que la suerte me beneficie, que los misteriosos hilos del azar se tejan para mi bien, que con mi jugada alcance los medios materiales que necesito para realizar mis sueños. Gracias San Cono por darme tu bendición y regalarme la alegría de alcanzar lo que deseo.” Luego, al llegar a su casa, préndale una vela blanca y colóquele como ofrenda un ramito de perejil.   Dios clemente y misericordioso, en tu Omnipotente Trinidad yo confío y espero y por la mediación de San Cono te pido salud, trabajo y unión de mi familia. Señor, yo no quiero pecar pidiéndote suerte en el azar, pero cuando tú quieres nos puedes tender por medio de San Cono una mano para ganar una apuesta: Si es el 03 porque es el día de su muerte; si es el 7 y al 07 porque es el número que suman las letras del nombre de San Cono; si es el 18 es por la edad que falleció; si es el 11 porque es el número de su Iglesia en Florida (Uruguay); si es el 60 es porque cuando trajeron su imagen de Italia en una de sus sandalias estaba ese número; si es el 72 es porque es la terminación del año en que fue canonizado en Roma; si es el 85 es la terminación del año en que se inauguró su Iglesia. Señor, si soy merecedor de tu gracia, por medio de San Cono concédemela. Amén